27 feb 2016

Van a cambiar cómo nos relacionamos con nuestros smartphones, tablets y smartwatches... pero también nuestro coche, lavadora, nevera, horno, bombillas, termostatos, etc.


Las eSIM, o tarjetas SIM virtuales, o tarjetas SIM programables. Las llamemos como las llamemos, son el futuro. Pero aunque sea intuitivo que eliminar la tarjeta SIM física tiene muchas ventajas, pocos han considerado cómo pasaremos a hacer las cosas.
Acostumbrados a nuestro, cada pocos años más pequeño, trozo de cartón, vamos a tener que reciclarnos y descubrir un mundo nuevo de perfiles de conexión, de maneras de obtener conexión, cómo firmar los nuevos contratos asociados a estas nuevas SIM, y cómo certificar que somos nosotros, y no malvados hacker que, desde la otra parte del mundo nos cambie la conexión por una maliciosa.
A pesar de que muchos no lo saben, las tarjetas SIM no son simples trozos de cartón con un chip identificador, también tienen un rudimentario procesador capaz de realizar tareas sencillas. Todo ese ecosistema se habría podido haber reducido hace años, pero la conveniencia de tener una presencia física intercambiable era demasiado atractivo como para cambiarlo.
Las nuevas eSIM pasan a formar parte de un microchip, como por ejemplo el MFF2, situado al lado del modem de los dispositivos. Este chip será el encargado de gestionar todas las identificaciones como hasta ahora lo hacían las SIM tradicionales.
¿Significa eso que si tengo un smartphone con SIM tradicional, no podré utilizar las ventajas de las eSIM? Podrás usarlo igualmente, los operadores y fabricantes podrán reprogramar, bajo tu petición, tu SIM tradicional para darle otros parámetros. De forma similar a cómo algunos fabricantes como Apple, operan con "SIM blancas" que se adaptan a los datos del operador que toque.
A la derecha, el formato MFF2 que sustituirá a las tarjetas SIM actuales.

¿Cómo se activarán las líneas para smartphones, o cualquier otro dispositivo inteligente?

Si compras un smartphone, una tableta o un smartwatch a través de una operadora, por ejemplo, en la propia tienda podrías hacer la configuración. Pero si lo compras por tu cuenta, también será fácil. Las operadoras pondrán disponibles aplicaciones y sitios web donde podrás gestionar tus dispositivos. Podrás añadir un smartwatch a tu mismo número de SIM, o contratar un nuevo plan para tu tableta, darlo de baja, duplicarlo, etc. No hará falta ir a las tiendas necesariamente.
También serán los sistemas operativos y fabricantes los que añadan este soporte, o lo tienen ya presente. Cuando iniciemos por primera vez un smartphone que tenga eSIM, podremos ver un menú de opciones disponibles si el fabricante así lo desea, y de la misma forma: contratar una línea desde ahí, o instalar la nuestra actual.
En vez de tarjetas SIM intercambiables, tendremos perfiles. Estos perfiles serán los que se podrán mover entre terminales, o estar presentes en varios dispositivos a la vez si la operadora lo permite con tu plan. También los propios sistemas operativos te permitirán cambiar rápidamente entre perfiles de la misma forma que ahora cambias una SIM por otra, o gestionar varios a la vez de la misma forma que hoy tienen soporte para doble o triple SIM. Aunque este último punto tendrá una pega inicial, necesitaremos tantos "chips" de eSIM en el smartphone, por ejemplo, como perfiles queramos tener activos simultáneamente. A medida que avancen los protocolos y evolucione esta tecnología, un mismo chip será capaz de mantener múltiples perfiles a la vez, pero de momento no será el caso.
En el caso de dispositivos sin pantalla que no podamos operar de forma sencilla a través de menús como una pulsera deportiva —que no tiene pantalla— o una lavadora —que no podemos llevar a la tienda—, la función podrá hacerse simplemente a través de los portales web o aplicaciones de cada operador o fabricante del dispositivo. Introduciendo un código de identificación llamado eID, único por cada dispositivo, a través de NFC, bluetooth, escaneando un código de barras o QR y siguiendo los pasos simples en el software que sea. Nuestro dispositivo recibirá pronto su nuevo perfil de la operadora y operar de forma normal,como si hubiéramos cambiado la SIM físicamente.

¿Y la seguridad?

Está por ver qué rol tendrán las diferentes comisiones y agencias gubernamentales en este aspecto. Quizá relajen o orienten mejor algunas normativas, pero casi con total seguridad, cosas como mantener cada SIM, virtual o no, asignada a una persona concreta identificada oficialmente siga en pie. Gracias a la acción de lo que se denomina "perfil de provisión", una conexión maestra que permite a la SIM conectarse con Internet para estar abierto a poder acatar nuevas instrucciones de portabilidad.
Lo que los operadores quieren es realmente abrir el mercado de tal forma que nadie pueda actuar de peaje necesario para parte del sector, sea un desarrollador como Apple o Google, o que cada fabricante de hardware tenga una implementación distinta. Y al final, con estos pequeños cambios, lo que conseguimos es que clientes, proveedores y operadoras puedan interactuar los unos con los otros sin apenas fricción,aumentando la competencia y bajando los precios y los tiempos. Algo que, estaremos todos de acuerdo, es fenomenal.

¿Cuándo estarán disponibles?

Aunque habrá dispositivos con eSIM funcionando pronto, como ya lo hacen en algunos países, son todo soluciones concretas. Telefónica por ejemplo, trabajando con Samsung pondrá a la venta en Alemania durante abril la versión 3G del Gear S2 de la coreana, pero el primer estándar será acabado a finales de año, y una segunda fase de expansión será implementada durante 2017, que extienda al resto de dispositivos del denominado "Internet de las cosas".
Fuente original: http://hipertextual.com/2016/02/como-funcionan-las-tarjetas-esim

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